martes, 8 de junio de 2010

S. VIII d.C.: RELOJES CHINOS


Los chinos tomaron las clepsidras griegas y las transformaron en verdaderos relojes mecánicos suprimiendo el flotador. El primer reloj conocido surge hacia el año 725, obra del matemático y astrónomo I-hsing. Este monje budista ideó una rueda hidráulica con unas copas en los extremos de las palas: a medida que el agua de una clepsidra iba cayendo en una taza, el peso de ésta hacía bajar una varilla que tiraba de un tope que mantenía la rueda quieta. Así, la gran rueda se movía 36 grados cada vez que se llenaba una taza y accionaba unos engranajes que movían una esfera celeste, alrededor de la cual figuraban la tierra y la luna, marcando la salida y la puesta del sol, las lunas  nuevas y llenas. Además, no solo las horas, sino que también los cuartos sonaban con campanas y tambores.


I-shing murió tan sólo dos años después de crear su reloj, con lo cual no pudo mejorarlo, ni ver las versiones posteriores. Uno de los problemas que tenía su reloj era que era fácil que el agua se congelara, por lo que Chang Ssu-HsiAn propone crear otro reloj más complejo con mercurio en el 976.



Pero la verdadera mejora tuvo que esperar hasta 1092 cuando Su Sung fabrica una gigante torre astronómica de 12 metros de altura. En la parte superior tenía una esfera armilar de bronce que marcaba la posición de las estrellas, sincronizada además con un globo celeste que había en el interior. El exterior estaba adornado por una estructura de pagoda con cinco niveles donde se abrían unas puertas que descubrían figurillas que tocaban campanillas o un gong para indicar las horas o portaban tablas que marcaban momentos del día y ciertos días importantes.

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